Poco a poco Rocky fue creciendo tan deprisa que cuando me di cuenta ya era un perro enorme.
Le fuimos enseñando a dar la patita, a sentarse, a tumbarse y a hacerse el muerto. Las primeras veces nos costó bastante ya que nunca nos hacía caso, pero al cabo de poco tiempo ya sabía hacerlo bastante bien eso si siempre con algo de comer en la mano como recompensa.


No hay comentarios:
Publicar un comentario